Muchas madres se preguntan si existe la posibilidad de volver a amamantar después de un periodo prolongado sin hacerlo. La respuesta es que sí, relactar en unos meses tras una interrupción es posible. Te explicamos cómo hacerlo y qué puedes esperar.

¿Merece la pena relactar en unos meses?

Relactar en unos meses es una posibilidad real. Las operaciones, el uso de una medicina o un compromiso laboral podrían estar detrás de una interrupción prolongada. Pero esta situación no supone el fin de la lactancia. Eso sí, requiere constancia y entender las limitaciones que conlleva haber detenido por un tiempo prolongado la alimentación. Te lo explicaremos con detalle, para que puedas volver a dar el pecho a tu bebé y aportarle todos los beneficios que esto conlleva para ti y para el bebé.

Dar el pecho siempre es recomendable. Por eso, aunque requiere esfuerzo y paciencia, merece la pena intentar que el bebé vuelva a tomar leche materna. Las propiedades nutricionales y la protección inmunológica que suministra son únicas. Por eso, la OMS recomienda la leche materna como fuente de alimentación exclusiva los seis primeros meses de vida. Pasado este tiempo, recomienda que se mantenga hasta los 24 meses, mientras se van introduciendo los nuevos alimentos. Es decir, el plazo para recuperar la lactancia es muy amplio.

¿Cómo recuperar la lactancia tras unos meses de interrupción?

Una interrupción de la lactancia por semanas o por meses no significa el final de la alimentación mediante el pecho, ni mucho menos. Incluso madres que no lo han hecho antes logran una producción aceptable con una buena estimulación. ¿Qué hace falta para conseguirlo sin que se produzcan bajadas de peso del bebé?

Motivación

El primer requerimiento para retomar la lactancia es la motivación. Es imprescindible que esté dispuesta a realizar un esfuerzo adicional entendiendo que es lo mejor para su pequeño. Para fortalecer esta decisión, puede buscarse apoyos familiares, de las amistades cercanas o de los profesionales de la lactancia.

Estimulación

Una vez comprendidas las implicaciones emocionales que conlleva la vuelta a la lactancia, hay que prestar atención a las físicas. El periodo habitual para que el pecho comience a producir leche de nuevo es de dos a seis días, siempre que haya existido una correcta estimulación previa.

Para iniciar la producción es importante el contacto piel con piel. Se debe colocar al bebé al pecho varias veces al día e intentar que succione. Si el niño no quiere succionar, porque ve que no sale leche y se desespera, se puede probar a colocar unas gotas de alimento en el pezón o poner un suplemento o sonda hasta que salga una cantidad suficiente. Esta acción se puede complementar con la extracción manual para aumentar la cantidad.

Retirar la alimentación artificial

La leche artificial debe retirarse de forma progresiva. Dependiendo del tiempo que lleve la recuperación del flujo, hay que ir bajando la cantidad en fracciones de 50 cc cada tres días, controlando el peso del bebé.

Medicación

Si los métodos indicados no funcionan o no lo hacen de la forma deseada, existe una opción más, la de recurrir a medicación para estimular la producción. Estos medicamentos llamados galactogogos aumentan la liberación de prolactina y, por tanto, el flujo de leche.

Además de estos consejos para relactar en unos meses, debes tener en cuenta que cada gota de leche es muy valiosa y no se puede desperdiciar. Colocar un recolector Haakaa en el otro pecho cuando estás amamantando te ayudará a aprovechar estas gotas.

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