Después de dar a luz, son muchas las razones que te pueden llevar a tomar un analgésico o un antiinflamatorio. El propio parto puede conllevar una episiotomía o un desgarro que implique tener que aplicar puntos en la zona y sentir dolor. También es posible que hayas tenido a tu bebé por medio de una cesárea y tengas molestias en la zona. En estos casos y en otros muchos, es posible que te preguntes si la lactancia materna y el ibuprofeno son compatibles

¿La lactancia materna y el ibuprofeno son una buena combinación?

Lo primero que queremos aclarar es que, tanto en ese momento como en cualquier otro, la toma de medicamentos debe estar pautada por un médico. Sin embargo, mientras estás con la lactancia materna es más importante que nunca efectuar ese control.

Decíamos al principio que el propio parto puede ser el motivo de necesitar tomar algún fármaco para el dolor. Pero también puede serlo la lactancia materna. Sobre todo, al principio y hasta que está bien establecida, no son infrecuentes la grietas o incluso las mastitis. En este último caso, el dolor será difícil de afrontar sin utilizar calmantes. 

Cuando esto sucede, lo habitual es que el médico recomiende algún fármaco para tratar el dolor. Suele ser un motivo de inquietud para las madres, ya que piensan que el medicamento puede pasar a la leche y después al bebé. 

Sin embargo, si el médico te indica que es adecuado tomar ibuprofeno, no dudes que será un tratamiento seguro. Además, te pautará la cantidad y la frecuencia de uso, también el tiempo que tendrás que tomar este fármaco.

¿Qué más debes saber sobre la lactancia materna y el ibuprofeno?

Recuerda que el ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroide, que se toma habitualmente de forma oral, tres o cuatro veces al día. Los estudios muestran que, si se usa de la manera adecuada, es un medicamento compatible con la lactancia materna. 

Eso sí, los médicos no suelen recomendar que se mantenga la toma de ibuprofeno mucho tiempo. Es mejor alternarlo con otros medicamentos, como el paracetamol. Sin embargo, esta recomendación se basa más en el daño que puede provocar en la madre más que en el bebé. La razón es que son habituales problemas relacionados con el sistema digestivo, como náuseas, ardores o gastritis. 

Una vez más, recalcamos lo importante que resulta que vayas al médico si te sientes mal durante la lactancia materna, al igual que en cualquier otro momento de tu vida. 

No olvides que tanto el embarazo como el parto son dos momentos de una gran exigencia para tu cuerpo y puede acarrear una bajada de defensas que te deje más expuesta a los problemas de salud. 

La lactancia es un periodo maravilloso de la maternidad, pero también es complicado. Por eso, debes cuidarte para estar bien. De no hacerlo, será difícil que puedas amamantar a tu pequeño durante mucho tiempo.

Ahora ya sabes que la lactancia y el ibuprofeno son compatibles, siempre que esté recetado por un médico.

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