Muchas madres optan por extraerse la leche y congelarla para alimentar a su bebé cuando no esté con él. Otras utilizan este medio para dársela más adelante, cuando se incorporen al trabajo o realicen cualquier otra actividad que impida ponerlo en el pecho cada vez que tenga hambre. Una de las dudas que surge respecto a esto es cómo descongelar la leche materna. Te lo explicamos.

La forma correcta de descongelar la leche materna

Antes de explicar cómo descongelar la leche materna correctamente es necesario saber cómo congelarla. En primer lugar, hay que extremar las normas de higiene, lo que incluye lavarse las manos, tener el pecho limpio y desinfectar los materiales que se utilicen.

Una vez extraída hay que actuar con rapidez y congelar el alimento en un envase esterilizado individual. La temperatura no debe ser superior a los ­18°C. Existen bolsas para guardar raciones individuales de leche materna en las que se puede escribir la fecha de envasado. Así, cuando se vaya a utilizar se seguirá el orden en el que se han colocado en el congelador.

Cuando se quiera sacar la leche para su consumo es necesario seguir unos pasos. Nunca debe sacarse a la intemperie ni calentarla al fuego o en el microondas. Estos son todos los pasos que tienes que dar.

Sacar la leche del congelador

Sacar la leche del congelador correctamente es muy importante para que no se estropee. La mejor manera es pasarla al refrigerador y dejarla ahí hasta que se vuelva líquida por completo. No se debe, bajo ningún concepto, dejarla a la intemperie. En 12 horas, como mucho, estará totalmente descongelada.

Otra de las cosas que se deben evitar, es descongelar el alimento utilizando agua hirviendo o poniéndola a calentar en el microondas. La leche se echará a perder. En el mejor de los casos perderá gran parte de las propiedades.

El tiempo máximo que soportará la leche materna en el refrigerador tras sacarla del congelador será de 24 horas. Si la vas a mantener a la intemperie, no puedes dejarla más de dos horas, siempre y cuando no haya más de 25°C.

Una vez se haya descongelado, el bebé debe consumirla cuanto antes. Si sobra algo o finalmente no se la toma, habrá que desecharla. Una vez se rompe la cadena de frío, hay que tirarla.

Para calentarla, has de tener en cuenta que el bebé toma esta leche a la temperatura corporal de la madre. Es decir, que no debe exceder de los 37°C. Una cifra por encima de esta podría quemarle. Aún si no se diese este caso, lo más probable es que no le guste. El método correcto para aplicarle calor es utilizar el baño maría con agua templada, nunca hirviendo, o un calienta biberones.

Es muy probable que te encuentres con que la grasa y el resto de la leche se han separado. Para mezclarlo, no agites el envase o perderá sus propiedades. Muévela ligeramente y quedará perfecta.

Puede ocurrir que el color y olor de la leche haya cambiado, no te preocupes, mientras hayas seguido estas pautas la leche será apta para su consumo, pero puede ocurrir que el sabor haya variado por los procesos de congelación y descongelación y a tu bebé no le guste, inténtalo en varias ocasiones hasta que el bebé normalice ese sabor.

Ahora que sabes cómo descongelar la leche materna, te recomendamos que aproveches hasta la última gota y la guardes para más adelante. El recolector de Haakaa es perfecto para ir creando un banco y no desperdiciar ni una sola gota.

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